Azahar es, sin exagerar, una de las cafeterías que más se mencionan cuando se habla de café de especialidad en Colombia. Su barista jefe ha ganado tres campeonatos nacionales y la cafetería opera también como tostadora y exportadora. Fui a la sede de Quinta Camacho un viernes por la mañana, con tiempo y libreta.
El lugar
Una casa restaurada de tres pisos, con barra central y mesas separadas. La iluminación es deliberada: luz cenital sobre la barra, sombras suaves en las mesas. Hay vinilo sonando y olor a tueste reciente porque la tostadora opera en el tercer piso.
El servicio es algo que me marcó: el barista que me atendió se presentó con su nombre, me preguntó qué tomaba en casa y armó la recomendación a partir de eso. No es teatro, es trato real.
La carta
Larga pero ordenada. Espresso, filtrado, leche, café con leche, frío. Aparte, un menú de "experiencias" donde te explican el proceso del lote. Pedí un V60 de un Gesha de Tolima y un cortado para acompañar.
El V60
Lo trajeron en jarra con un cronómetro, una taza pequeña y una hoja con la información del lote: finca El Mirador, productor Carlos Hurtado, Gesha, lavado, 1.900 msnm, fecha de cosecha. La taza era casi un té: limpia, floral, con una acidez cítrica que duraba un minuto en la boca. Notas a jazmín, bergamota y miel. Una de las mejores tazas que he tomado en Colombia.
Costó 22 mil pesos. ¿Mucho? Sí. ¿Lo vale? Por el grano, sí; el Gesha es de las variedades más caras del mundo. ¿Lo tomaría todos los días? Imposible.
El cortado
Espresso dulce, leche perfectamente texturizada, arte latte simple pero bien hecho. Cumplió sin descrestar. 9 mil pesos.
Lo bueno
- Trazabilidad obsesiva: te dicen todo sobre lo que estás tomando.
- Baristas que parecen sommeliers sin la pose.
- Tueste hecho ahí mismo, fresco.
- Microlotes que no encuentras en otro lugar.
Lo no tan bueno
- Precios premium: una mañana se va fácil en 60 mil pesos.
- El lugar es popular y los fines de semana es difícil conseguir mesa.
- La carta de comida es decente pero no a la altura del café.
Veredicto
Azahar es el tipo de cafetería que justifica un viaje. Si solo vas a estar un día en Bogotá y quieres probar un café que te haga cambiar la conversación, ve. Si vives aquí, ve una vez al mes y pide algo distinto cada vez. 5 tazas sobre 5, con asterisco: excelente para visitar, caro para volverlo costumbre.