El V60 tiene mala fama de ser un método "para baristas". No lo es. Si sabes verter agua y mirar un reloj, puedes hacer una buena taza. Lo difícil no es la técnica: es ser consistente. Esta receta es la base de la que parto cada mañana y la que recomiendo a quien recién empieza.
Lo que necesitas
- 15 g de café de especialidad (tueste claro a medio).
- 250 g de agua filtrada a 92–94 °C.
- Una V60 (cerámica o plástico, da igual al principio).
- Filtro de papel del tamaño correcto (01 o 02 según el cono).
- Balanza con timer.
- Hervidora de cuello de cisne (idealmente).
- Molino — el secreto está aquí.
La proporción
Ratio 1:16 (15 g de café por 240 g de agua), pero subo a 250 g para tener margen. Si quieres más fuerte, baja a 1:15. Más suave, 1:17. Nunca menos de 1:14 ni más de 1:18.
Tips antes de empezar
- Enjuaga el filtro con agua caliente antes de poner el café. Quita el sabor a papel y calienta el cono.
- Muele justo antes de verter. El aroma se va en minutos.
- Pesa todo, incluso el agua. La consistencia se construye con balanza.
- Si tu café sale ácido o aguado, sube la temperatura o muele más fino. Si sale amargo, baja temperatura o muele más grueso.
Sigue los pasos de abajo. La primera vez te va a parecer mucho, la tercera ya es automático.